Me levanté y no estaba Jason por ningún lado; me había vuelto a dejar tirada, no me lo podía creer. Me arreglé un poco y me vestí. Cogí las llaves del coche (la típica pastilla de abrir y cerrar de un Seat Leon) y las de la casa y me fui al coche; mucha gente piensa que no es un coche muy femenino y que el color rojo es más de chicos pero en verdad esa gente no tiene ni idea, siempre me han gustado los coches grandes ya que intimidan más que no otra clase y también porque puedes llevar a tus amigas dentro a cualquier lado. Empecé a conducir para ir a casa de Paula, vive en un piso a un par de manzanas de nuestro antiguo instituto así que no tardé mucho en llegar. Llamé por el telefonillo y enseguida me abrió. Tuve que subir en las escaleras ya que el ascensor ponía que estaba averiado, normalmente suelo subir en el ascensor ya que aun estando en el tercer piso esas escaleras son enormes. Llegué al piso de Paula y la puerta de su casa estaba abierta, típico de ella. Entré y la cerré; ella estaba en la cocina aun con el pijama y sin peinar.
-¿Y este madrugón que has dado hoy?¿Has desayunado?
-Pues la verdad venía a mendigar un poco de comida.
-¿Te sirve el zumo de naranja?-Bromeó ella, sabe que lo odio desde pequeña, le tengo que echar más de cinco cucharadas para poder bebérmelo-¿Que tal todo?
-Bien, bastante bien.
-¿Ya estas mejor?
-La verdad es que hoy hace mejor día que ayer, al menos hay sol… creo que eso ayuda.
Paula puso todo en la mesa, cubiertos para las dos y me trajo un bol de cereales con leche mientras que ella se tomaba un café y una tostada. Estuvimos desayunando hasta que ella se fue a vestirse a su habitación.
-¿Alguna novedad Candy?
-No… bueno si, ayer vino Jason a mi casa.
-¿Y eso? ¿Que quería?-Decía mientras se ponía una camiseta que había encima de la silla del escritorio.
-Hablar, bueno hablar y pedirme perdón.
-¿Que le dijiste?
-Bueno en verdad decir poco… acabamos haciéndolo. No se como puedo ser tan estúpida.
-Candy, ¡eso es genial!-Paula me cogió de los hombros y me empezó a zarandear suavemente- ¿Habéis vuelto? ¿Te ha dicho que te quería? Cuéntamelo todo, no obvies ningún detalle.
-No, no hemos vuelto… o al menos él no me ha dicho nada de volver.
-Pero seguro que si que quiere volver contigo, vamos Candy, no digas tonterías; a los tíos les asusta la palabra “novio”. Mira hoy por la noche en el descampado van a estar todos; vamos tu y yo. Será divertido.
-Pero allí… bueno ya sabes… la gente es muy…
-Lo se, pero allí estará Jason tu solo tienes que camuflarte con el ambiente. A demás va a haber una carrera de motos.
-Pero si a mí nunca me han gustado las motos.
-Bueno da igual; vamos a ir y a pasarlo genial. ¿Si o si?
-Vale, pero a la mínima que se pasen de la raya me voy.
Me quedé a comer a casa de Paula y fuimos haciendo tiempo para ir al descampado del que me había hablado antes. No estaba del todo segura de que eso me fuese a gustar pero sabía que Paula jamás me metería en ningún sitio del que pudiese salir mal. Ya eran las 8:15 y la carrera empezaba a las nueve;nos arreglamos un poco y nos fuimos andando hacía allí.
Al llegar me di cuenta de que era algo bastante raro. La única luz que había eran las farolas y algún que otro faro de un coche en el que entro se estaban liando alguna pareja. Había bastantes corrillos y a penas se veía dos palmos más allá de mi cara por denso humo que desprendía el tabaco, ya que la mayoría de gente que estaba allí estaba fumando o con un cigarrillo en la mano. Había bastante gente y eran los típicos macarras de barrio y las chicas con aros por los cuales se podría pasar un delfín y medias de tigre de colores llamativos como naranja y verde. Sonaba una música bastante fuerte y me fijé que había en cada farola dos altavoces. Seguía contemplando el panorama que había y me fijaba que al parecer Paula y yo destacábamos bastante ya que eramos las únicas que no llevaban una falda más corta que las botas; de hecho no llevábamos ni falda ni botas. Las chicas nos miraban con desprecio y los chicos con la misma cara con la que miran los niños los cromos de su amigo. Era bastante incómodo y más cuando Paula desapareció por un instante, no sabía donde estaba y me estaba empezando a agobiar; tanto humo en el aire hizo que me entrasen ganas de fumar así que saqué del bolso la cajetilla de Jason y encendí un cigarro. Iba sacando el humo de mi boca poco a poco sin tener en cuenta nada más; mi corazón latía al mismo compás que la música y el aire era una mezcla de drogas y alcohol (yo fumo pero drogarse y beber ya es demasiado para mi).
Seguía tirando el humo al aire mientras veía como se desvanecía mientras subía al cielo lleno de estrellas noté que la música se paraba y en los altavoces sonaba la voz de un chico.
-¡Buenas, buenas noches Chicago! ¿Sabéis a que habéis venido? Nada más y nada menos para ver la increíble carrera de siamesas de este mes- ¿Carreras siamesas? No sabía que se hicieran en verdad; lo vi una vez en una película pero no pensaba que fuesen reales. Había un montón de gente corro a un par de metros y fui a ver lo que pasaba. Vi que estaban siete motoristas con el casco puesto; la mayoría llevaban una chaqueta o una camiseta de tirantes y entre ellos pude distinguir a Jason por su chaqueta que ponía bordado “Cobra”; me dijo que sus amigos le llamaban así pero nunca he sabido el porque. Los que llevaban la camiseta de tirantes pude ver que estaban llenos de tatuajes, uno llevaba una calavera, otro llevaba tatuado a la señora Rabbit de la película de dibujos y otro un velero enorme. Se pusieron las chaquetas de cuero y encendieron a la vez los faros de las motos. Eran unas Harley Davidson enormes.
-Bueno y ahora-El chico de la voz seguía hablando- que suban las chicas..,
Noté como me empujaban y me hicieron subir a la moto del chico que tenía el tatuaje del velero. Se giró y sin levantarse el casco me hizo una señal para que me girase.
-Tu no eres Jessie, ¿quien eres?-Dijo el chico mirando al frente; tenía una voz muy grave y seria no parecía importarle que estuviese yo sentada en vez de esa tal Jessie.
-Y..yo… me llamo Ca…Candy.
-¿Tus padres no te querían? Mira que ponerte este nombre
-Mis padres murierón hace doce años, me he criado con mis tíos.
-Eso da igual, ¿Es tu primera vez Candy?
-Pues si, no corras mucho.
-Mira primero abróchate el cinturón que nos descalifican…
-¿Preparados?-Decía el chico de los altavoces.
-Y segundo, yo corro para ganar…
-¿Listos?-Me estaba poniendo cada vez más nerviosa.
-Y si no voy rápido no gano, ¿Entiendes?
-¡Ya!-Al decir eso el chico sonó una alarma y antes de poder contestarle arrancó la moto a toda velocidad.
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