No tenía ganas de hacerme un buen desayuno, para ser realistas penas tenía ganas de vivir. Necesitaba un momento para ser yo misma… Me fui a la cocina, garré un taburete y me subí encima para coger un paquete de palomitas de microondas (Soy bastante bajita para haber cumplido ya 19 años, pero aun así me gusta tener cosas en los estantes) , abrí el microondas y puse las palomitas. Mientras se hacían cogí un bote de helado de stracciatella. Y me senté a esperar que acabase. Cuando ya sonó la alarma las puse en un bol y me llevé el bol con el helado al salón.
Me dediqué a hacer zapping hasta que encontré una película mas o menos decente. Empecé a mojar las palomitas en el helado como si fuera salsa y a comerlas, se que no es sano pero aún así es el mejor desayuno para los días tan grises como este. La película no estaba tampoco tan mal; era una de esas películas en las que los hechos se narran en lugares mágicos; la típica película para pasar el tiempo. Estaba a punto de acabarme las palomitas cuando alguien me llamó al fijo. Normalmente suelo mirar quien llama pero hoy no tenía ganas; solamente le dí al botón verde y me lo puse en la oreja.
-Hola-Exclamé a penas sin ganas, ¿quien podría ser a estas horas?
-Buenos días, ¿está Consuelo?-Era una voz grave, demasiado como para que una persona normal la tuviese parecía la voz que se le queda a un chico cuando esta afónico.
-No-Le respondí.
-¿Entonces donde pisa?-Al fondo se escuchaban un montón de risas de chicos.
-En tu cara como no me dejes tranquila-No soporto las bromas telefónicas y menos en esta situación.
-Relájate mujer, que solo era una broma-El chico y la demás gente que estaban con él no podían dejar de reírse.
-¡Imbécil!
Colgué y seguí viendo la tele cuando al cabo de unos diez minutos volvió a sonar el teléfono. Ya me estaba hartando de ese chaval. Estaba un rato pero vi que no dejaba de sonar así que lo volví a coger.
-Vuelves a llamarme y te denuncio.
-Buenos días a ti también-Reconocí esa voz en cuanto la escuché, era Paula- Me da que Cenicienta se ha dado cuenta de que perdió el zapatito de cristal a media noche.
-Lo siento Paula, es que me acababan de llamar unos críos para gastarme una broma.
-¿Una broma? ¿A ti? ¿Y siguen vivos? No me lo creo-Bromeó ella.
-Pues poco les ha faltado, mira que llamarme en esta situación tan dramática…
-¿Que sabrán ellos? Por cierto, ¿quieres que me pase a verte? así al menos te animas-Ideó ella.
-Claro, no pensaba salir de casa de todos modos.
-Enserio Candy me preocupas, ahora mismo voy a verte-Colgó el teléfono y volví al sofá.
La palomitas duraron muy poco así que entre pausa y pausa de la película fui a por una cuchara y me acabé el helado justo antes de que llamaran a la puerta. Me asomé a ver quien era por la ventana y al ver que era Paula le abrí y volví al sofá.
-¿Te parecerá bonito estar así?-Dijo Paula al verme en pijama- ¿Y ese olor a humo? ¿Has fumado?
-¿Yo? No, que va. Sabes que lo dejé hace tiempo.
-Tírame el aliento.
-No voy a hacer eso, es una asquerosidad.
-Candy, ¿Que te he dicho?-Soplé muy poco como si quisiera apagar las velas de una tarta para que apenas se notase el olor- Candy…
-Vale, si he fumado. Pero solo uno; ¿tan fuerte huele?
-Tranquila, he visto la cajetilla al entrar; si fueses más ordenada no me habría dado cuenta. Pensé que lo habías dejado…
-Y lo había dejado… pero había es pasado…
-Candy, Candy, Candy… ¿sabes que eso es malo para tu salud? Ahora enserio te vuelvo a ver fumando y te meto en cuarentena.
-Solo ha sido una vez y ha sido por… bueno ya sabes…
-¿Solo una? Entonces, ¿como me explicas la cajetilla que hay en la terraza?
-Se la dejó Jason el día que nos peleamos;se ve que estaba tan enfadado que no se dio cuenta.
-Tienes que dársela, así al menos no estarás pendiente del tabaco.
-No quiero volver a verle, es un cerdo… bueno… si, ¡un cerdo!
- No es un cerdo, si no no habrías salido con él.
-Pero, pero… ¿tu de que parte estás?
-¿Yo? De ninguna, más bien creo que os habéis equivocado los dos; hacíais muy buena pareja. No tendríais que haberlo dejado.
-¿Dejarlo? ¿Yo? Si me dejó él. Yo no tengo la culpa. Has venido aquí para animarme pero no lo estas consiguiendo.
Me tumbé con la cara hundida en un cojín del sofá. Ato seguido noté como Paula me empezaba a tocar la espalda mientras hacía dibujos con sus dedos.
-Vamos pequeña Candy.
-No soy pequeña, soy edición de bolsillo-Le contesté sin despegar la cara.
-Me niego a veter así, ahora mismo nos vamos a dar una vuelta sí te despejas.
-No me apetece nada la verdad…. ¿no podemos dejarlo para otro día?
-Hace un día precioso…-Miré a Paula ya que no, no era un día precioso- vale, no es el mejor día pero bueno, es algo.
-Déjalo Paula, mañana te llamo.
-Bueno vale, y me llevo esto…-Dijo mientras cogía el bote del helado.
Me despedí de Paula y seguí a mi rutina de ver la televisión durante horas. No tenía nada de hambre así que pasé de comer y seguí viendo la televisión mientras poco a poco la luz se iba apagando. Ya eran las 7 y es lo que tiene el otoño, oscurece enseguida, cuando el teléfono volvió a sonar, ¿cuanta gente pensaba llamarme hoy? Lo cogí.
-¿Hola? ¿Candy?-Esa voz me resultaba del todo familiar, era Jason- ¿Podemos hablar?
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